10 mar. 2008

LA MARCHA POR EL PATRIMONIO: UN SORPRENDENTE MOVIMIENTO CULTURAL


 Durante los últimos años han venido gestándose en Tucumán dos fuerzas de orientación antagónica, una mercantilista y otra  cultural. La primera ha crecido dentro del ámbito gubernamental; la segunda, dentro del ámbito universitario y su área de influencia.

El primer indicio de que alguna vez entrarían en conflicto se dio en 2001, bajo el gobierno del Sr. Julio Miranda cuyo ministro de Economía era el C.P.N. José J. Alperovich. Durante esa administración se promulgó la Ley 7.142 denominada Activo por Activo por la cual valiosos bienes del patrimonio provincial quedaban a disposición del Poder Ejecutivo para que hiciera con ellos operaciones inmobiliarias, sin cumplir el requisito de la Licitación Pública y sin los controles establecidos por la Ley de Obras Públicas. También autorizaba al Poder Ejecutivo a transferir a la Caja Popular de Ahorros –intervenida por ese Poder- el manejo de un fideicomiso constituido con el patrimonio afectado por la Ley Activo por Activo, de tal manera que las operaciones que se realizaran con él quedaban excluidas del control del Tribunal de Cuentas.

El choque entre ambas fuerzas se produjo en el año 2004. El Sr. Alperovich, ya siendo gobernador, se dispuso a ejecutar la Ley Activo por Activo, pero el ámbito de la cultura le dijo NO. Lo hizo a través de presentaciones del Rector y de  la Facultad de Arquitectura de la UNT, de un Recurso de Amparo Colectivo presentado ante la Justicia por la Junta de Estudios Históricos de Tucumán  y de la acción de la Coordinadora por el Patrimonio, asociación constituida por ciudadanos en defensa del patrimonio cultural, histórico y arquitectónico de Tucumán.

La cultura ganó la batalla y, en diciembre de 2004 y enero de 2005 fueron promulgadas dos leyes: la 7.500 que protege la totalidad del patrimonio (natural, histórico, arqueológico, etc.), y la 7.535, que protege  el patrimonio edilicio. La primera crea una Comisión Provincial de Patrimonio encargada de analizar y dictaminar en forma vinculante sobre toda intervención a realizarse en cualquier bien patrimonial.

El 20 de diciembre de 2007,  sorpresivamente,  la Legislatura tucumana sancionó la Ley 7.990 por la cual cinco edificios declarados patrimonio fueron desafectados del sistema de protección legal en el que estaban, con el fin de permitir al Poder Ejecutivo su enajenación. Aunque  el momento elegido para la sanción de esta ley era vísperas de las fiestas de fin de año y de las vacaciones estivales, la cultura se puso de pie para decir nuevamente NO. Así nació la Marcha por el Patrimonio,  el día 21 de diciembre de 2007, a las 21hrs., llevando los colores patrios, bajo el lema “Tucumán no se vende” y con la consigna de evitar toda violencia y connotaciones políticas, sectoriales e ideológicas.

Esa primera vez  fuimos unos 80 ciudadanos, pero en cada marcha se sumó más gente y, al cumplir dos meses y medio, ya somos varios cientos. Las entidades organizadoras son siete. Las adhesiones recogidas son miles y las personalidades e instituciones del país y del exterior que nos han dado su apoyo suman 170.

La Junta de Estudios Históricos de Tucumán y el Colegio de Arquitectos interpusieron un Recurso de Amparo Colectivo ante la Justicia Provincial mientras que la Federación Económica de Tucumán (FET) y la Federación de Profesionales Universitarios de Tucumán (FEPUT) lo han hecho ante la Justicia Federal.

Las características de la Marcha por el Patrimonio son el orden y la heterogeneidad que le confiere un carácter verdaderamente popular ya que, al amparo de un ambiente de autodisciplina,  a ella asiste gente de todo nivel social y de toda edad: niños, adolescentes y ancianos; profesores, trabajadores y amas de casa que, con su fervor, componen un espectáculo conmovedor.

Sin embargo, lo sobresaliente de la Marcha por el Patrimonio y lo que la hace absolutamente singular y la erige en un fenómeno social inédito, es que el motivo convocante no involucra ningún interés material, ya sea individual o sectorial. El motivo es netamente cultural. Tucumán que como sede de la cuarta universidad del país se transformó, a partir de 1914,  en el epicentro académico del Norte argentino, hoy, con la Marcha por el Patrimonio reafirma su jerarquía de centro cultural.

 

 

Lic. Teresa Piossek Prebisch

Presidente de la

Junta de Estudios Históricos de Tucumán

 

San Miguel de Tucumán, 6/3/08

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